El pasado 11 de Octubre se conocieron los nombres de los tres galardonados con el mal llamado “Premio Nobel de Economía” 2010: Peter Diamond, Dale Mortensen y Christopher Pissarides
Y digo mal llamado porque Alfred Nobel no mencionó a la Economía entre las categorías que debían ser premiadas. Realmente este premio fue instaurado en 1968, por el Banco de Suecia y su verdadero nombre es Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel. Pero, la importancia que ha tomado la Economía en la actualidad justifica estos nuevos “Premios Nobel”. Además y en esta ocasión los premiados son tres estudiosos del Mercado Laboral, lo que demuestra la importancia que, en la situación actual, tiene todo lo relacionado con el empleo.
Básicamente, y sin entrar en grandes detalles, han recibido el premio por su contribución al estudio de los mercados con fricciones, los tres premiados han desarrollado el modelo Diamond-Mortensen-Pissarides (o modelo DMP) que ayuda a explicar por qué pueden convivir altas tasas de desempleo con numerosas vacantes sin cubrir. Este modelo profundiza y detalla el estudio, entre otros, en el mercado laboral, en el que es necesario emplear tiempo y recursos económicos para que se encuentren la oferta y la demanda por empleo.
Algunas de las conclusiones a las que llegan en su estudio son:
(1) -La búsqueda de empleo supone dedicar mucho tiempo y esfuerzo, esto implica unos “costes” muy importantes para los candidatos, debido a que los mercados suelen estar muy descentralizados y la información disponible sobre ofertas laborales, salarios y candidatos está bastante dispersa.
(2) -Existe una relación directamente proporcional entre los subsidios por desempleo, y el índice de desempleo, así como entre los subsidios y la duración del período de búsqueda.
Desde luego y, perdón por la osadía, eso ya lo sabía yo porque me lo han contado directamente muchos candidatos desanimados por el enorme esfuerzo que tienen que realizar para tratar de encontrar una oferta adecuada que se ajuste a sus intereses (1)
y algunos otros, mucho menos sacrificados, que me plantean: “…. para lo que me van a pagar, prefiero seguir cobrando del paro…..” (2)
